UNESCO 2025: ¿Cuáles serán los nuevos Patrimonios turísticos de la Humanidad?

En su 47ª sesión, que se celebra en París hasta el 16 de julio de 2025, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO evalúa una nueva lista de 32 sitios culturales candidatos a integrarse al exclusivo registro de Patrimonios de la Humanidad, una distinción que ya han recibido 1,223 lugares en 168 países.

Entre los aspirantes destacan el castillo de Neuschwanstein en Alemania famoso por haber inspirado a Walt Disney, el puerto sumergido de Port Royal en Jamaica, y pinturas rupestres milenarias en Rusia, Corea del Sur y los Emiratos Árabes Unidos. También figuran proyectos de fuerte carga histórica, como monumentos conmemorativos de las víctimas del régimen de los Jemeres Rojos en Camboya.

Alemania: Castillos del “rey loco” buscan su corona mundial

Alemania propone como candidatura un conjunto excepcional: los castillos construidos por el rey Luis II de Baviera, conocidos por su deslumbrante arquitectura romántica. Entre ellos, el castillo de Neuschwanstein es el más célebre: con su silueta de cuento de hadas a los pies de los Alpes bávaros, atrae más de un millón de visitantes al año.

Completan la propuesta los palacios de Linderhof, Schachen y Herrenchiemsee, todos ellos muestra de la megalomanía artística y la profunda sensibilidad estética de Luis II. Sus interiores, particularmente la Sala de los Cantores de Neuschwanstein, son considerados obras maestras del siglo XIX.

Jamaica: un puerto sumergido con historia pirata

Otro de los sitios que más curiosidad despierta es el paisaje arqueológico submarino de Port Royal, frente a las costas de Jamaica. Este lugar fue conocido en el siglo XVII como uno de los enclaves más ricos y peligrosos del Caribe, centro del comercio y refugio de piratas hasta que fue devastado por un terremoto en 1692, que lo hundió parcialmente en el mar.

Ahora, las ruinas submarinas del puerto con calles, estructuras y objetos preservados bajo el agua aspiran a ser reconocidas por su valor histórico y arqueológico como testimonio único de la era colonial caribeña.

Asia: fortalezas, tumbas y arte rupestre

Desde Asia, varios países presentan candidaturas que destacan por su profundidad histórica:

  • India promueve el “Paisaje Militar Maratha”, una red de antiguas fortalezas en Maharashtra y Tamil Nadu que representan la resistencia y organización del Imperio Maratha, uno de los más poderosos del subcontinente entre los siglos XVII y XIX.
  • China propone las Tumbas Imperiales de Xixia, una necrópolis monumental que alberga a los emperadores del reino Tangut. Consideradas una de las más grandes de Asia, combinan elementos arquitectónicos únicos que fusionan influencias budistas y locales.
  • Corea del Sur busca proteger los petroglifos de Bangudae, tallas rupestres prehistóricas con escenas de caza y vida ritual.
  • Rusia, por su parte, propone la cueva Shulgan-Tash, en los Urales, cuyas pinturas tienen hasta 20,000 años de antigüedad.
  • Emiratos Árabes Unidos compiten con el paleopaisaje de Faya, un sitio arqueológico del Paleolítico Medio que ofrece evidencia de los primeros movimientos humanos en la región desértica de Arabia.

Otros candidatos con carga simbólica

En Camboya, se ha postulado un conjunto de monumentos conmemorativos de las víctimas del genocidio de los Jemeres Rojos. Este lugar busca no solo ser un espacio de memoria histórica, sino también de reconciliación nacional y reconocimiento universal del sufrimiento vivido entre 1975 y 1979.

Polonia propone el centro modernista de Gdynia, una ciudad portuaria que se desarrolló en el periodo de entreguerras y representa el urbanismo funcional del siglo XX en Europa.

Tayikistán, por su parte, postula el antiguo Khuttal, un territorio de civilización agrícola e intercambio en Asia Central, con historia desde la Ruta de la Seda hasta el Imperio ruso.

La otra cara del Patrimonio Mundial: críticas y riesgos

Actualmente, 56 sitios en el mundo están catalogados como “en peligro” por diversas amenazas: conflictos armados, turismo masivo, urbanización descontrolada, contaminación, cambio climático, entre otros.

Expertos como Christoph Brumann, del Instituto Max Planck de Antropología Social, han cuestionado la forma en que se otorgan estas distinciones. En su obra The Best We Share, argumenta que el título de Patrimonio puede generar efectos contradictorios: mientras atrae inversión y atención global, también puede provocar sobreexplotación turística y transformaciones sociales no siempre positivas para las comunidades locales.

¿Qué implica ser Patrimonio de la Humanidad?

La Convención del Patrimonio Mundial fue adoptada por la UNESCO en 1972, después de experiencias como el salvamento de los templos de Abu Simbel en Egipto, amenazados por la construcción de la presa de Asuán.

Hoy, con más de 190 países firmantes, el objetivo de esta convención es proteger y conservar sitios de “valor universal excepcional”, ya sean culturales (como ciudades históricas, templos o ruinas) o naturales (como selvas, arrecifes o desiertos).

En esta nueva edición, el reto sigue siendo equilibrar el reconocimiento global con el respeto y la conservación local, asegurando que estos tesoros no se pierdan entre el turismo desbordado o los conflictos modernos.

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