Con el reinicio del programa bajo la administración de Claudia Sheinbaum, el Gobierno de México lleva apoyo directo a las comunidades que más lo necesitan, fortaleciendo la justicia social desde el territorio
En un acto tangible de justicia social, el Tianguis del Bienestar volvió a las calles de Acapulco, Guerrero, para entregar 475,000 artículos nuevos de primera necesidad a 8,993 familias en situación de vulnerabilidad. Sin burocracia, sin intermediarios y con la firme intención de devolver al pueblo lo que por derecho le corresponde, este programa se posiciona como una de las acciones más directas del Gobierno de México para atender a quienes más lo necesitan.
Ropa, calzado, juguetes, utensilios domésticos y otros productos nuevos confiscados en aduanas o decomisados a la delincuencia fueron puestos a disposición de las comunidades de manera completamente gratuita. Del 3 al 6 de junio, las primeras colonias atendidas en esta etapa fueron Las Cruces, Ciudad Renacimiento, Emiliano Zapata, La Postal y Unidos por Guerrero. La siguiente parada será la región de La Montaña, una de las zonas con mayores retos sociales del estado.
Durante la más reciente Conferencia del Pueblo en Palacio Nacional, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, explicó que el programa fue reiniciado por instrucción directa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, como parte de su estrategia integral de atención a las causas estructurales de la desigualdad y la violencia.
«Se trata de transformar el dolor en dignidad, de convertir lo confiscado en oportunidad, y de mostrar que el Estado puede y debe estar presente con hechos», subrayó Rodríguez ante medios y representantes del gabinete federal.
La iniciativa no se limita a la entrega de bienes. En cada comunidad, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) también ofrecen servicios gratuitos como consultas médicas, cortes de cabello y reparación de electrodomésticos. Esta dimensión multiservicios refuerza la vocación del Tianguis del Bienestar como un acto de presencia pública integral, que entiende la complejidad de las necesidades sociales.
La coordinación del programa recae en la Secretaría de Gobernación, con la participación de la Defensa, la Guardia Nacional, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a través del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM). También colaboran la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, las Secretarías de Bienestar (federal y estatal), y el Ayuntamiento de Acapulco de Juárez.
Esta sinergia entre instituciones demuestra un modelo de gobierno intersectorial, que prioriza el trabajo en campo por encima del escritorio. Más allá de lo asistencial, el Tianguis del Bienestar forma parte del eje nacional Atención a las Causas que Generan la Violencia, estrategia que reconoce que la pacificación del país no puede lograrse sin justicia, dignidad y oportunidades reales para todas y todos.
En su segunda etapa, el programa recorrerá 710 municipios de ocho entidades prioritarias: Estado de México, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Oaxaca. Se trata de un esfuerzo logístico y humano que pone a prueba la capacidad del Estado para responder con eficacia, sensibilidad y transparencia.
Mientras muchas políticas públicas se diseñan desde la distancia, el Tianguis del Bienestar pone el cuerpo y los recursos del gobierno justo donde están las carencias. Su meta es simple, pero poderosa: mejorar la calidad de vida de quienes han sido históricamente excluidos, y hacerlo con acciones concretas que reflejan un nuevo pacto social.
Con este programa, el Gobierno de México no solo entrega objetos: devuelve confianza, presencia institucional y la certeza de que la transformación se construye con hechos visibles. En un país que exige resultados, esta es una muestra de cómo se puede gobernar con cercanía, equidad y propósito.
