Jenna Ortega redefine el glamour gótico con un look inesperado en la premiere de Merlina 2

La protagonista de Wednesday abandona el negro clásico y sorprende con un vestido de Alta Costura que transforma lo siniestro en sofisticación. El resultado: un nuevo manifiesto del «creepy chic» para una generación que ama el estilo oscuro con alma de pasarela.

Jenna Ortega nunca decepciona. Desde que encarnó a la ya icónica Wednesday Addams en la serie Merlina de Netflix, la actriz californiana se ha consolidado como una auténtica musa del estilo gótico contemporáneo. Cada una de sus apariciones públicas se ha convertido en un acontecimiento estilístico, y esta vez no fue la excepción. Para la premiere mundial de la esperada segunda temporada de Merlina (Wednesday 2), Ortega desafió las expectativas y demostró que la estética dark tiene muchas más capas que el negro absoluto.

En lugar del clásico luto al que nos tiene acostumbrados con esos trajes de encaje negro, cuellos blancos victorianos y guiños a los looks de las brujas modernas, Ortega apareció en la alfombra azul con un vestido que redefinió por completo el concepto de glamour gótico: un diseño de Alta Costura Otoño 2025 de Ashi Studio, en un tono beige casi etéreo que, a pesar de su aparente neutralidad, ocultaba una narrativa densa, siniestra y exquisitamente provocadora.

Una silueta que cuenta una historia

El vestido, más que una pieza de moda, fue una declaración conceptual. Ashi Studio la casa de alta costura conocida por sus siluetas escultóricas y dramatismo visual creó un diseño que parecía sacado de una historia de metamorfosis gótica: un corsé de látex con textura de piel de serpiente, una falda sirena que caía como una sombra líquida y detalles de quemaduras controladas que daban al conjunto un aspecto de reliquia rescatada del fuego.

El detalle más inquietante y fascinante del vestido era su bajo desgastado con flequillos irregulares, como si la prenda hubiese sobrevivido a un ritual. La confección en capas y los bordes derretidos creaban una tensión visual entre lo bello y lo perturbador. Esa es, precisamente, la esencia del gótico moderno que Ortega representa tan bien: el equilibrio entre la oscuridad emocional y la alta moda.

El maquillaje: una oda a la “Dark Beauty”

El vestido era solo el principio. El equipo de estilismo que rodea a Ortega formado por el estilista Cesar Deleon Ramírez y la maquilladora Mélanie Inglessis supo complementar el look con una dirección de belleza impecable que fortalecía el concepto “Dark Beauty”, uno de los sellos personales de Jenna desde que se convirtió en Wednesday.

El maquillaje apostó por un dramatismo contenido: ojos ahumados intensos en tonos carbón, cejas bien marcadas, labios color sangre coagulada y una piel pálida perfectamente matizada. No se trataba de disfrazarse, sino de elevar el misterio hasta el terreno del arte.

El peinado también respondió al código estético: una trenza baja, larga y ligeramente deshecha, con raya al centro y acabado brillante, que evocaba tanto el rigor gótico como una elegancia de pasarela silenciosa. Todo el styling respiraba una estética entre lo espectral y lo sofisticado, que hoy es casi una nueva categoría en sí misma: el «creepy couture».

Una evolución estilística consciente

Aunque Jenna Ortega ha sido fiel al negro en numerosas ocasiones recordemos sus impresionantes looks firmados por Valentino o Versace en galas pasadas, esta elección en tono neutro demostró una madurez estilística y narrativa. Ortega entiende que el verdadero estilo no está en repetir fórmulas, sino en saber cuándo romperlas.

Al elegir una paleta inesperada y un diseño que juega con lo conceptual, la actriz no solo rindió homenaje a la estética de su personaje, sino que lo elevó a un nuevo nivel de expresión visual. La transición de Merlina del mundo de la ficción al universo de la Alta Costura ha sido fluida, gracias a una protagonista que sabe utilizar cada alfombra como un nuevo capítulo visual.

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