De Banco Azteca a Nu: la nueva generación de bancos que transforma el sistema financiero mexicano

En poco más de dos décadas, México incorporó nuevas instituciones con modelos dirigidos al consumo popular, las empresas y los usuarios digitales. La llegada de Nu como banco confirma una etapa de mayor competencia, aunque el crecimiento del número de licencias no garantiza por sí solo una bancarización más profunda.

El sistema bancario mexicano ha experimentado una transformación relevante desde comienzos del siglo XXI. A las instituciones tradicionales, caracterizadas por grandes redes de sucursales y modelos financieros construidos durante décadas, se han sumado bancos especializados, entidades orientadas a sectores populares y compañías tecnológicas que buscan trasladar al mundo bancario la experiencia desarrollada dentro del ecosistema fintech.

Banco Azteca, Kapital y Nu representan distintas etapas de esa evolución. Aunque sus historias, estructuras y estrategias no son iguales, los tres casos permiten observar cómo ha cambiado la competencia financiera en México durante los últimos 26 años: primero mediante modelos de atención masiva apoyados en establecimientos físicos; después con instituciones especializadas en determinados segmentos; y, más recientemente, con plataformas digitales capaces de incorporar millones de usuarios sin depender de una extensa infraestructura de sucursales.

La autorización otorgada a Nu México para iniciar operaciones como institución de banca múltiple acelera esta transición. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores confirmó el aval operativo durante julio de 2026, después de un proceso regulatorio que incluyó la autorización para organizarse como banco y la revisión de las condiciones necesarias para comenzar formalmente sus actividades bajo esa figura. Nu dispone de 30 días naturales para completar su transformación.

La incorporación de Nu se produce en un mercado integrado por más de 50 instituciones autorizadas para operar como banca múltiple. La lista oficial de la CNBV refleja la diversidad del sector, donde conviven grandes grupos financieros, bancos regionales, entidades especializadas, filiales internacionales y participantes con modelos principalmente digitales.

La llegada de nuevos bancos puede ampliar las alternativas para los usuarios, presionar a las instituciones existentes para mejorar sus servicios y acelerar la adopción de herramientas tecnológicas. Sin embargo, también abre interrogantes sobre la capacidad de las nuevas compañías para mantener un crecimiento sostenible, gestionar el riesgo, proteger los depósitos y competir en un sector donde la confianza continúa siendo uno de los activos más importantes.

Banco Azteca y la banca dirigida al mercado popular

Uno de los momentos que marcaron la expansión bancaria de las últimas décadas ocurrió en octubre de 2002, cuando Banco Azteca inició operaciones en México. La institución aprovechó la infraestructura comercial de Tiendas Elektra para comenzar con aproximadamente 800 sucursales, una estrategia que le permitió acercar productos de ahorro y financiamiento a sectores que históricamente habían tenido una relación limitada con la banca tradicional.

Su modelo representó una ruptura con la estructura convencional del sector. Mientras otros bancos concentraban su presencia en zonas urbanas, corredores empresariales y clientes con ingresos formalmente comprobables, Banco Azteca desarrolló una estrategia orientada al mercado masivo y a usuarios que ya tenían contacto con el financiamiento comercial.

La combinación entre establecimientos físicos, experiencia en crédito al consumo y horarios amplios permitió que la institución construyera una red con alcance nacional. El banco señala actualmente que cuenta con más de 1,900 sucursales y presencia en más de 800 municipios del país.

El surgimiento de Banco Azteca mostró que existía espacio para modelos financieros diferentes a los de los grandes grupos bancarios. También evidenció que la expansión de la banca podía apoyarse en redes comerciales existentes para llegar a comunidades y consumidores que no necesariamente utilizaban los canales tradicionales.

Aunque su propuesta nació antes de la expansión de los teléfonos inteligentes y las aplicaciones financieras, el banco anticipó una tendencia que se volvería central años después: diseñar servicios a partir de las características de segmentos históricamente poco atendidos.

Nuevas oleadas de instituciones financieras

Durante los años posteriores aparecieron bancos con modelos especializados en consumo, pequeñas empresas, sectores regionales, pagos, financiamiento inmobiliario y otros nichos. Algunas instituciones surgieron como bancos desde su origen, mientras que otras evolucionaron a partir de sociedades financieras, adquisiciones o transformaciones corporativas.

Por esta razón, hablar de los bancos que “nacieron” en México durante los últimos 26 años exige distinguir entre las nuevas licencias y los cambios de control de instituciones que ya contaban con autorización. No todos los nombres recientes representan la creación de un banco completamente nuevo. En algunos casos, empresas tecnológicas adquirieron o transformaron entidades existentes para incorporar una licencia bancaria a su modelo de negocio.

Kapital es uno de los ejemplos de esta etapa. La compañía comenzó su desarrollo como una plataforma financiera tecnológica orientada principalmente a empresas y posteriormente avanzó hacia la conformación de un grupo financiero mediante operaciones corporativas y adquisiciones.

Su expansión dentro del sistema bancario está relacionada con la compra y transformación de Banco Autofin México, además de movimientos posteriores vinculados con activos y operaciones de otras instituciones. Esto significa que Kapital no representa exactamente el nacimiento de una licencia desde cero, sino la entrada de una empresa tecnológica al sector bancario mediante una institución que ya formaba parte del sistema.

El caso muestra una ruta distinta a la seguida por Banco Azteca y Nu. Mientras el primero inició operaciones con una infraestructura comercial de gran escala y el segundo transitó de sociedad financiera popular a banco, Kapital utilizó adquisiciones para integrar servicios bancarios, tecnológicos y empresariales dentro de una misma plataforma.

Este tipo de operaciones revela que la innovación financiera no solamente genera nuevas compañías. También modifica la propiedad, la estrategia y el enfoque de bancos que ya tenían autorización para operar.

El auge de las fintech cambia la competencia

La etapa más reciente del sistema financiero mexicano está marcada por el crecimiento de las fintech. Estas empresas han desarrollado servicios de pagos, crédito, ahorro, inversión y administración financiera mediante plataformas digitales que reducen la necesidad de acudir a una sucursal.

El avance de estas compañías ha obligado a los bancos tradicionales a acelerar su transformación tecnológica. La apertura de cuentas desde aplicaciones, las transferencias inmediatas, las tarjetas digitales, la autenticación biométrica y la atención remota dejaron de ser elementos diferenciadores para convertirse en servicios esperados por una parte creciente de los usuarios.

Sin embargo, operar como fintech o como sociedad financiera no es equivalente a ser un banco. Las instituciones de banca múltiple requieren autorización federal, otorgada por la CNBV previo acuerdo de su Junta de Gobierno y con la opinión favorable del Banco de México. Además, deben cumplir requerimientos en materia de capital, administración de riesgos, prevención de operaciones ilícitas, tecnología, protección de información y gobierno corporativo.

Por ello, la transformación de una plataforma tecnológica en banco representa un paso estratégico y regulatorio de gran alcance. La licencia permite ampliar la oferta de productos, captar depósitos bajo el régimen bancario, participar en segmentos como la nómina y fortalecer la protección aplicable al ahorro de los clientes.

Nu y el salto de plataforma digital a banco

Nu comenzó operaciones en México en 2019 mediante una tarjeta de crédito y posteriormente amplió su oferta a través de una sociedad financiera popular. Su crecimiento le permitió superar los 15 millones de clientes en el país, convirtiendo a México en uno de los mercados más importantes para la compañía de origen brasileño.

La empresa solicitó formalmente su licencia bancaria en 2023. En 2025 recibió la autorización para organizarse y operar como institución de banca múltiple, aunque todavía debía superar una revisión operativa antes de comenzar actividades como banco. La aprobación final fue otorgada en julio de 2026.

La nueva figura permitirá a Nu desarrollar una oferta más amplia. Entre las posibilidades se encuentran productos de nómina, nuevos mecanismos de crédito y servicios financieros que requieren una licencia bancaria. La empresa también ha anunciado una inversión proyectada de 4,200 millones de dólares en México hacia 2030, como parte de su estrategia de largo plazo.

La principal ventaja de Nu frente a otros bancos de reciente creación es su base de usuarios. En lugar de comenzar desde cero, la institución inicia su etapa bancaria con millones de clientes familiarizados con su aplicación, sus tarjetas y su forma de operar.

No obstante, convertir usuarios digitales en clientes bancarios integrales será uno de sus principales desafíos. La compañía deberá demostrar que puede administrar cuentas de uso cotidiano, depósitos, nómina, crédito y otros productos con la misma eficiencia que mostró en servicios más específicos.

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