Andrés Martínez, director general del CPTQ, subraya la relevancia de este hallazgo para el turismo cultural de Quintana Roo.
En el corazón de la selva quintanarroense, entre frondosa vegetación y vestigios de una civilización milenaria, se encuentra Ichkabal, una de las ciudades más enigmáticas del mundo maya. Aún no abierta al público de forma oficial, este sitio arqueológico ha capturado la atención de arqueólogos, investigadores y autoridades turísticas por su monumentalidad y por el potencial que representa para diversificar la oferta del Caribe Mexicano más allá de sus playas.
Andrés Martínez, director general del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), destacó que Ichkabal no solo será un nuevo atractivo para el turismo cultural, sino que permitirá contar la historia de una de las urbes más importantes de la antigua civilización maya. “Estamos ante un proyecto que, cuando se abra al público, reforzará la identidad cultural del estado y generará un impacto positivo en las comunidades cercanas. Será un complemento perfecto para quienes visitan el Caribe Mexicano y buscan conectar con nuestras raíces”, afirmó.
Un hallazgo monumental
Ubicado a unos 40 kilómetros al oeste de Bacalar y cerca de la frontera con Belice, Ichkabal se distingue por sus imponentes estructuras, algunas de ellas de mayor volumen que la Pirámide de El Castillo en Chichén Itzá. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se estima que el sitio tuvo su auge entre el 300 a.C. y el 150 d.C., convirtiéndose en un centro político y ceremonial clave en la región.
Las excavaciones han revelado plazas monumentales, templos y palacios que, según especialistas, reflejan un alto grado de desarrollo urbano y arquitectónico. El nombre Ichkabal significa “entre maizales”, lo que apunta a la importancia agrícola y económica que pudo haber tenido esta ciudad en su época de esplendor.
Un impulso al turismo cultural
Para el CPTQ, la apertura de Ichkabal será una oportunidad estratégica para ampliar el perfil del visitante del Caribe Mexicano, atrayendo a viajeros interesados en historia, arqueología y naturaleza. Andrés Martínez aseguró que el proyecto se desarrollará con un enfoque sostenible, garantizando la preservación del patrimonio y beneficiando directamente a las comunidades mayas cercanas mediante programas de empleo y capacitación.
“El Caribe Mexicano no es solo sol y playa. Contamos con un patrimonio cultural que merece ser explorado y valorado. Ichkabal nos permitirá ofrecer experiencias únicas que conecten al visitante con el pasado, pero también con el presente vivo de la cultura maya”, señaló.
Acceso y expectativas
Si bien el sitio aún no tiene una fecha oficial de apertura, el INAH y el gobierno estatal trabajan en conjunto para habilitar la infraestructura necesaria, como senderos, áreas de interpretación y servicios básicos, siempre respetando el entorno natural. Su ubicación estratégica lo colocará en una ruta cultural que podría incluir Bacalar, Dzibanché, Kohunlich y otras zonas arqueológicas del sur de Quintana Roo.
Con Ichkabal, Quintana Roo refuerza su posición no solo como líder en turismo de sol y playa, sino como un destino integral que abraza y promueve su herencia cultural. Cuando este tesoro maya abra sus puertas al público, será una invitación a viajar en el tiempo y a descubrir la grandeza de una civilización que aún guarda secretos bajo la selva.
