La diseñadora Veronica Leoni presentó su colección Otoño-Invierno 2026 para Calvin Klein Collection, marcando un capítulo que dialoga directamente con el ADN histórico de la firma. La propuesta se construyó a partir de una profunda inmersión en los orígenes de la casa, particularmente en los años finales de la década de los 70 y principios de los 80, cuando el propio Calvin Klein comenzaba a sentar las bases de una estética que redefiniría el minimalismo estadounidense.
“Esta temporada fue una inmersión profunda en lo que era Calvin… Queríamos remontarnos a finales de los 70 y principios de los 80, cuando él empezaba a sentar las bases de la colección. Creo que era muy radical y sin complejos en aquel entonces, y sentí que había mucho que decir y explorar al respecto”, señaló Leoni tras el desfile.
El minimalismo como declaración de poder
La colección reafirma el minimalismo como lenguaje central, pero lejos de la neutralidad silenciosa. Aquí, la sobriedad se convierte en una herramienta de impacto. Sacos amplios y con volumen dominaron la pasarela, redefiniendo la silueta clásica con hombros marcados y proporciones generosas. La estructura fue protagonista, pero sin perder fluidez.
La propuesta no se limitó a reinterpretar archivos; los transformó. La nostalgia se presentó como un recurso creativo, no como una copia literal. Las referencias setenteras y ochenteras aparecieron en líneas puras, abrigos largos y una paleta sobria que osciló entre negros profundos, grises y tonos neutros.
Volumen estratégico y sensualidad contenida
Uno de los elementos más destacados fue el uso del volumen como gesto radical. Los sacos oversize no buscaron ocultar el cuerpo, sino generar contraste. Bajo estas piezas estructuradas, siluetas más ajustadas aportaron equilibrio visual. Esta tensión entre amplitud y definición generó un efecto sofisticado y contemporáneo.
La sensualidad, característica histórica de la marca, se manifestó de forma contenida y estratégica. No hubo excesos ni ornamentos innecesarios. La fuerza radicó en la construcción y en la actitud con la que cada look fue presentado.
Una mirada hacia el pasado para redefinir el presente
El regreso a los códigos fundacionales de Calvin Klein no fue un ejercicio de nostalgia superficial. Leoni entendió que el espíritu radical de la marca en sus inicios estaba vinculado a una ruptura con lo establecido. En aquel entonces, el minimalismo era provocador, una postura audaz frente a la exuberancia dominante.
Para Otoño-Invierno 2026, esa radicalidad se traduce en una elegancia segura y sin disculpas. La diseñadora plantea que la moda no está solo para cubrir, sino para impresionar. No desde el exceso, sino desde la convicción estética.
La nueva era de Calvin Klein Collection
La colección sugiere que Calvin Klein Collection entra en una etapa donde la herencia se convierte en plataforma de experimentación. Leoni aporta una mirada contemporánea que respeta la esencia de la casa, pero la proyecta hacia un público que busca piezas atemporales con carácter.
En un contexto donde la moda oscila entre maximalismo y nostalgia, esta propuesta encuentra su fuerza en la claridad conceptual. El minimalismo vuelve a ser protagonista, pero con volumen, intención y memoria histórica.
Con esta colección, Veronica Leoni no solo revisita el legado de Calvin Klein; lo reactiva. Otoño-Invierno 2026 se presenta como una declaración de identidad: estructurada, radical y sin complejos. Una moda que no se limita a existir, sino que busca dejar huella.
