Quintana Roo propone nuevo impuesto para fortalecer la infraestructura de la zona hotelera de Cancún

El financiamiento se destinará al mantenimiento y mejora de uno de los corredores turísticos más importantes del país, reforzando la competitividad y calidad de la oferta hotelera.

El gobierno de Quintana Roo presentó una iniciativa decisiva para el futuro de Cancún, uno de los destinos turísticos más importantes y visitados del mundo. Dentro del paquete económico 2026, enviado al Congreso del Estado para su análisis, se contempla la creación de un nuevo impuesto dirigido exclusivamente al financiamiento de obras de infraestructura en la zona hotelera, una medida que busca asegurar recursos permanentes para su mantenimiento, modernización y operación. Esta propuesta surge después de que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) traspasara al gobierno estatal la responsabilidad del cuidado integral de este emblemático corredor turístico.

El nuevo impuesto estará dirigido únicamente a los propietarios o poseedores de inmuebles ubicados dentro de la zona hotelera de Cancún, incluyendo edificios completos, locales, viviendas, departamentos y pisos que formen parte de condominios. Con ello, se pretende garantizar una base recaudatoria sólida, constituida por quienes forman parte del sector que más se beneficia de la infraestructura turística y que requiere un mantenimiento continuo para preservar la competitividad del destino.

La medida responde a una necesidad creciente: la zona hotelera de Cancún es un espacio estratégico que concentra la mayor parte de la oferta turística del destino, incluyendo hoteles, restaurantes, marinas, establecimientos comerciales y servicios turísticos que generan una derrama económica vital para el estado. Mantener esta infraestructura en óptimas condiciones no solo beneficia a los inversionistas y operadores hoteleros, sino que es esencial para garantizar la calidad de la experiencia del visitante, un factor clave en un mercado turístico cada vez más competitivo.

El traspaso de responsabilidades desde Fonatur al gobierno de Quintana Roo representó un reto administrativo y financiero. Por décadas, la dependencia federal fue la encargada del diseño, mantenimiento y operación de la zona hotelera. Sin embargo, al concluir ese esquema, el estado asumió por completo estas funciones, lo que implica garantizar recursos permanentes para la conservación del espacio urbano, el manejo ambiental, la movilidad, la seguridad y la atención de los servicios públicos.

El nuevo impuesto se inserta en esta lógica: generar un instrumento financiero que permita a Quintana Roo mantener un nivel de infraestructura acorde con la relevancia internacional del destino. En particular, la hotelería como uno de los sectores más beneficiados será parte directa de este esfuerzo. Los hoteles dependen de vialidades bien conservadas, iluminación adecuada, drenaje pluvial eficiente, señalización moderna, limpieza constante y espacios públicos seguros. Todos estos elementos inciden en la evaluación del viajero y en la percepción global del destino.

El turismo que Cancún atrae nacional e internacional espera excelencia en cada punto de contacto. Un turista que llega a un hotel depende de la calidad de las avenidas, del ordenamiento territorial, del mantenimiento de playas, de áreas verdes y espacios recreativos. La infraestructura no es solo un componente urbano: es parte fundamental del producto turístico que Cancún ofrece al mundo.

El impuesto permitirá financiar obras que aseguren un entorno sostenible, moderno y funcional. En la práctica, esto se traducirá en una mejor movilidad, mayor seguridad vial, mejoras paisajísticas, infraestructura hidráulica y eléctrica fortalecida, así como espacios turísticos renovados. Todo ello contribuye directamente a elevar los estándares de la experiencia del visitante.

Para el sector hotelero, esta medida configura una oportunidad estratégica. La inversión en infraestructura repercute en la competitividad de cada establecimiento, pues la calidad del entorno urbano influye directamente en la ocupación, la satisfacción del huésped y la reputación del destino en plataformas digitales y mercados internacionales. En un ecosistema turístico global cada vez más exigente, la capacidad de mantener un entorno ordenado y moderno es clave para atraer turistas de alto valor y prolongar las estancias promedio.

Desde la perspectiva turística, este nuevo esquema también envía un mensaje importante: Cancún está comprometido con el futuro. Con más de cinco décadas como referente internacional, el destino debe seguir renovándose para continuar siendo competitivo frente a nuevos mercados emergentes en el Caribe, Medio Oriente y Asia. La actualización de su infraestructura es, así, un paso indispensable para garantizar su liderazgo.

La medida, además, fomenta la corresponsabilidad entre el sector público y privado. Al contribuir directamente al financiamiento de la infraestructura, los propietarios de inmuebles en la zona hotelera participan activamente en la preservación del destino del que obtienen beneficios económicos. El turismo es una actividad que depende del equilibrio entre inversión privada y gestión pública, y este impuesto contribuye a fortalecer esa alianza.

A medida que el Congreso del Estado analice la propuesta, se espera una discusión amplia sobre los alcances y mecanismos de implementación. Sin embargo, la visión general es clara: preservar y fortalecer la zona hotelera de Cancún es indispensable para sostener el turismo, la hotelería y la economía de Quintana Roo.

Con esta iniciativa, Quintana Roo busca garantizar que su principal corredor turístico continúe siendo un símbolo de excelencia, innovación y calidad para los millones de viajeros que lo visitan cada año, reforzando así su posicionamiento como uno de los destinos líderes del continente.

You May Also Like