Chichén Itzá: el legado eterno que sigue brillando en el turismo mundial gracias al trabajo estratégico del CPTQ

Chichén Itzá no necesita presentación. La majestuosa ciudad sagrada de los antiguos mayas, ubicada en el corazón de Yucatán, se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más emblemáticos de México y del mundo. Su imponente pirámide de Kukulkán, sus observatorios astronómicos, templos, cenotes y plataformas ceremoniales no solo relatan siglos de historia prehispánica, sino que continúan fascinando a millones de personas cada año. Hoy, esta joya arqueológica no solo sigue haciendo historia como Patrimonio de la Humanidad y Maravilla del Mundo Moderno, sino también como un motor clave del turismo cultural en la región sureste del país.

Durante los primeros seis meses del 2025, Chichén Itzá atrajo a 1.14 millones de visitantes, posicionándose como la zona arqueológica más visitada de México, según datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Este logro no solo refleja el atractivo innegable del sitio, sino también la efectividad de los esfuerzos conjuntos entre las autoridades culturales y el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), que ha llevado a cabo una estrategia contundente para fortalecer el turismo en la región desde una perspectiva de conectividad, sostenibilidad y experiencia auténtica.

Un esfuerzo compartido para conectar pasado y presente

Aunque geográficamente Chichén Itzá se ubica en el estado de Yucatán, su impacto turístico trasciende fronteras. Gran parte de los turistas que la visitan provienen de Cancún, Playa del Carmen, Tulum o Riviera Maya, todos puntos clave de Quintana Roo. En ese contexto, el CPTQ ha jugado un papel fundamental, conectando al mundo con este tesoro arqueológico a través de campañas de promoción internacional, alianzas con operadores turísticos y el fortalecimiento de rutas terrestres seguras y accesibles desde la costa caribeña.

Carlos Trueba Coll, director del CPTQ, ha señalado en distintas entrevistas que la estrategia es clara: posicionar a Quintana Roo no solo como un destino de sol y playa, sino como una puerta de entrada al patrimonio cultural más valioso de Mesoamérica. Y es que, gracias a la cercanía con Cancún y a la infraestructura turística de clase mundial en el Caribe mexicano, muchos visitantes tienen la posibilidad de combinar unas vacaciones de descanso con una experiencia transformadora en el corazón del mundo maya.

Una experiencia que transforma

Para quienes visitan Chichén Itzá, el viaje va más allá de lo visual. Escuchar a un guía relatar cómo los mayas diseñaron sus estructuras con una precisión astronómica milimétrica, o ver la sombra de la serpiente emplumada descender por la escalinata de Kukulkán durante el equinoccio, es adentrarse en un universo donde el arte, la ciencia, la espiritualidad y la arquitectura convergen.

El CPTQ ha enfocado parte de sus campañas en resaltar esta riqueza emocional y espiritual del destino, promoviendo el turismo responsable y consciente. Desde las plataformas digitales hasta las ferias internacionales, Chichén Itzá es presentada no solo como una visita imperdible, sino como una oportunidad para reconectar con las raíces del mundo antiguo.

Sustentabilidad y protección: prioridades en la agenda

En línea con la visión del Gobierno de Quintana Roo liderado por la gobernadora Mara Lezama, el CPTQ ha impulsado acciones que no solo buscan atraer más visitantes, sino también preservar el entorno natural y cultural que rodea a este sitio sagrado. En colaboración con el INAH, los touroperadores y las comunidades locales, se promueve una experiencia turística regulada y respetuosa, que limite el deterioro físico del sitio y fomente prácticas de bajo impacto ambiental.

Además, gracias a la Matriz de Riesgos Turísticos aplicada por el estado, se han reforzado los protocolos de seguridad y atención al visitante en puntos clave como Chichén Itzá, garantizando una experiencia confiable y organizada, desde el traslado hasta el recorrido guiado.

Hacia un turismo cultural más inclusivo

Una de las apuestas más relevantes del CPTQ ha sido integrar a las comunidades mayas en los beneficios del turismo. A través de programas de capacitación, desarrollo de productos artesanales y rutas comunitarias, se impulsa un modelo de turismo inclusivo y con rostro humano, que reconoce a los descendientes de esta civilización como herederos y guardianes de su legado.

En cada esquina de Chichén Itzá, desde los puestos de artesanía hasta los restaurantes de comida típica, se respira la herencia viva de una cultura que, lejos de pertenecer al pasado, continúa inspirando al mundo.

Chichén Itzá no solo es un destino. Es una conexión profunda con nuestras raíces, un viaje en el tiempo y una de las cartas más fuertes de México en el escenario global. Y gracias al trabajo del CPTQ, esta maravilla sigue brillando como símbolo de orgullo, cultura y visión turística.

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